
Publicado 04-09-2026
Cómo sobrevivir a la vuelta a la rutina planeando tu próximo viaje
El sonido del despertador cuando todavía no ha amanecido, la bandeja de entrada llena de emails, ese proyecto que quedó pendiente y del que no recuerdas nada… Llámese síndrome o nostalgia postvacional, es inevitable que al volver a la rutina de septiembre, eches de menos la sensación de libertad, los horarios flexibles y todas las experiencias vividas durante las vacaciones.
Sin embargo, la mejor manera de combatir esta sensación no es mirar hacia atrás y regodearnos en esa sensación de pérdida que no conduce a nada, sino poner la vista en el futuro. Ya lo dice la ciencia: planificar un viaje activa la hormona de la felicidad y mejora el ánimo de forma inmediata. Y si lo dice la ciencia, no hay más que hablar. Tener una fecha marcada en el calendario devuelve la ilusión, reduce el estrés diario y proporciona un motivo constante de motivación a la par que se sigue cumpliendo con las obligaciones del día a día, tanto laborales como el resto. Pon tú la fecha que nosotros nos encargamos del resto.
4 destinos otoñales para recargar las pilas
El otoño es la época perfecta para hacer una escapada sin tener que esperar al próximo verano. Dorados paisajes, temperaturas amables y destinos poco masificados te van a ayudar a encontrar la calma y serenidad que creías perdidas. Destinos hay muchos y estos son algunos de los más interesantes.
Selva de Irati (Navarra)
Si todavía no lo conoces, este es un buen momento porque te va a enamorar. Se trata de uno de los mayores bosques de hayas y abetos de Europa que durante el mes de otoño ofrece una estampa preciosa y digna de fotografiar. Sus tonos ocres, rojos y dorados parecen sacados del cuadro de un museo de renombre.
Qué hacer en dos días. Es el momento ideal para caminar y hacer senderismo por rutas sencillas que te permitan activarte y disfrutar, como por ejemplo el sendero de Errekaidorra o el embalse de Irabia (aunque también las tienes para otros niveles de dificultad). Además, cuenta con el aliciente de que entre finales de septiembre y principios de octubre puede escucharse la berrea del ciervo, un espectáculo natural único ideal para ver al amanecer o al atardecer. Un plan perfecto para respirar aire puro, desconectar de la ciudad y disfrutar de la gastronomía local en pueblos cercanos coo Ochagavía.
Valle del Jerte (Extremadura)
Sin duda, uno de los atractivos de esta escapada son sus cerezos en flor en primavera, pero el otoño también cuenta con muchos alicientes. Conocido localmente como la Otoñada, esta época es cita obligada para los amantes del turismo rural y la naturaleza. No te olvides de la cámara para fotografiar el precioso espectáculo que te regala la transformación de los verdes árboles frutales en ejemplares de intensos amarillos. Además, los saltos de agua están en su máximo esplendor.
Qué hacer en dos días. Disfruta de una visita a las famosas pozas gigantes de la Reserva Natural de la Garganta de los Infiernos, con el plus de evitar las incómodas aglomeraciones propias del verano. Asimismo, podrás apuntarta a las jornadas de las Otoñadas para asistir a rutas micológicas, desgustaciones de castañas asadas, rutas a caballo y mercados artesanales.
Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido (Aragón)
El otoño es probablemente la mejor época para visitar este rincón del Pirineo aragonés. El contraste entre las inmensas paredes de roca caliza, los picos de fondo y el bosque de hayas tiñéndose de rojo y amarillo crean una atmósfera muy especial que merece la pena visitar.
Qué hacer en dos días. Cálzate un buen par de zapatillas de senderismo y anímate a realizar la clásica y accesible ruta hasta la Cola de Caballo, en la que podrás contemplar las cascadas de las Gradas de Soaso ahorrándote los insufribles calores estivales. Al día siguiente, acércate a la villa medieval de Aínsa y visita su plaza porticada, pasea por sus calles empedradas y degusta un menú con platos típicos de la cocina de montaña.
Valle del Loira (Francia)
Otra posibilidad a tu alcance es ir más allá de nuestras fronteras, pero no excesivamente lejos. A poco más de dos horas de París en coche o tren, se encuentra el Valle del Loira. En otoño los viñedos que rodean los majestuosos castillos adquieren colores cobrizos y las nieblas matinales proporcionan un aire mágico y misterioso a la zona.
Qué hacer en dos días. Si te apetece dejarte caer por aquí, te alegrará saber que un fin de semana es suficiente para una primera toma de contacto visitando algunos de sus castillos más emblemáticos, como son el de Chambord o el de Chenonceau. También es época de vendimia, con lo que podrás asistir a catas de vino en bodegas locales. Otros planes muy apetecibles son pasear en bicicleta junto al río Loira y degustar la gastronomía francesa, todo ello con un clima muy agradable.
¿Acabas de regresar de vacaciones y ya te sientes como si no te hubieras ido? Contáctanos para diseñar tu escapada de otoño y descubre cómo un viaje de 2 o 3 días puede transformarse en la cura definitiva para la vuelta a la rutina.








