
Publicado 18-09-2026
Asturias en otoño: el secreto mejor guardado del norte de España
Si hay un color que define a Asturias, ese es el verde de sus frondosos bosques. Sin embargo, ¿sabías que el otoño es una época estupenda para viajar a esta bella región llena de contrastes? Olvídate de las aglomeraciones veraniegas, las colas para aparcar y las playas masificadas. Si de verdad quieres conocer la esencia de esta región, este otoño escoge Asturias.
Durante estos meses la región disfruta de un clima aún amable para practicar senderismo, así como la tranquilidad de poder disponer de los paisajes más espectaculares prácticamente solo para ti. Desde los hayedos de mil colores hasta los pueblos marineros que recuperan su calma habitual, pasando por la celebración de los Premios Princesa de Asturias en el mes de octubre: Asturias en otoño es lo más.
Oviedo, Gijón y Avilés
La capital del Principado se viste de gala en otoño llenando las calles de un ambiente cultural único. Es el momento perfecto para recorrer el casco antiguo, visitar la Catedral de San Salvador, ver en persona el teatro Campoamor, pasear por el Parque Campo San Francisco y fotografiar los monumentos prerrománicos del Monte Naranco.
Por su parte, Gijón ofrece una experiencia muy vinculada a su entorno natural. Pasear por la playa de San Lorenzo o subir al Cerro de Santa Catalina, te permite disfrutar del Cantábrico con un oleaje más salvaje y fotogénico. Además, el Jardín Botánico Atlántico se prepara para su gran despliegue cromático con actividades especiales desde mediados de septiembre, como visitas guiadas diarias, talleres y celebraciones especiales el 31 de octubre y el 1 de noviembre con temática de miedo y castañas.
Si por algo destaca Avilés, es por su impactante contraste arquitectónico entre las líneas vanguardistas del Centro Niemeyer y los soportales medievales de las calles Galiana y Rivero. Además, el Parque de Ferrera se transforma en un festival de tonos ocres y dorados, conviertiéndose en el refugio perfecto tras disfrutar de la gastronomía asturiana. Y es que es imposible visitar Asturias sin conocer sus sidrerías y los tradicionales chigres. La época perfecta para degustar su fabada, sus castañas asadas, un buen cachopo y la famosa sidra del duernu, la primera sidra dulce del otoño.
Llanes, Cudillero, Ribadesella y Luarca
En otoño, las villas marineras asturianas ofrecen su versión más melancólica. Hay muchas que merecen la pena, pero por temas de espacio nos quedamos con cuatro. En Llanes, el fuerte oleaje activa las chimeneas naturales en la roca donde el mar ruge con fuerza, mientras que los coloridos Cubos de la Memoria, escultura que puedes al lado del mar, contrastan con los tonos grises del Cantábrico.
El emblemático Cudillero se convierte en un anfiteatro silencioso de casas de colores donde el humo de las chimeneas empieza a dejarse ver. Subir a sus miradores permite contemplar el romper de las olas de una manera fascinante. ¡No te olvides de captar el momento!
La joya de Ribadesella es el paseo indiano de la Playa de Santa Marina, flanqueado por palacetes señoriales que lucen espectaculares bajo el cielo de otoño. Si subes a la Ermita de la Virgen de la Guía, situada en la cima del Monte Corberu, podrás divisar la desembocadura del Sella.
Asturias tiene en Luarca su particular villa blanca que despliega su magia en su famoso cementerio marino, asentado sobre un acantilado y en su fotogénico puerto pesquero. Toda esta ruta costera se disfruta aún más comiendo en establecimientos típicos donde el otoño invita a resguardarse para degustar pescados de roca, guisos de fabes con almejas y sidra local.
Picos de Europa, Lagos de Covadonga y Somiedo
La montaña asturiana se convierte en otoño en un paraíso para el senderismo. En Picos de Europa, la célebre Ruta del Cares se disfruta aun más gracias a sus frescas temperaturas. Si te acercas a Cabrales o Cangas de Onís, verás los coloridos hayedos que los rodean.
Subiendo a los Lagos de Covadonga, los reflejos de las cumbres sobre las aguas de los lagos Enol y Ercina, crean una estampa ideal sin las masificaciones estivales. En el Parque Natural de Somiedo podrás contemplar uno de los mayores espectáculos naturales de la estación: la berrea del ciervo. Además, caminar hacia las tradicionales brañas con sus teitos (cabañas de piedra con techo de escoba) te transporta a un paisaje ancestral único. Te encantará terminar la jornada entrando en calor con un buen pote asturiano o un contundente trozo de queso Gamoneu.
Contáctanos ya para empezar a organizar tu viaje de otoño a Asturias. Recuerda que en esta comunidad autonóma el tiempo cambia en cuestión de segundos. Tus mejores aliados para adaptarte rápidamente serán vestirte por capas, una prenda ligera impermeable con capucha y un calzado con buen agarre para suelo mojado. También es bueno contar con planes flexibles y segundas opciones por si acaso.








